Bitácora de LINGÜÍSTICA y
C O M U N I C A C I Ó N
Celaya, Guanajuato. México.


martes, 14 de junio de 2011

LECTURA DE COMPRENSIÓN

"La lengua oral o hablada, por ser natural al hombre y por desarrollarse siempre dentro de una situación concreta de comunicación, es instantánea en el tiempo; tiene unas características específicas con los gestos, las entonaciones y las repeticiones que la acompañan. En cambio, la lengua escrita nace del deseo o la necesidad de dar carácter temporal a los mensajes orales y supone la adquisición de un código más complejo.
"La lengua, por tanto, es esencialmente oral. Así lo prueban, entre otros hechos, el que aprendamos a hablar antes que a escribir; que hay lenguas que no conocen la escritura; que pensamos y soñamos con palabras orales, no con palabras escritas; que los sordomudos son mudos por ser sordos, o que las personas que quedan sordas  antes de la pubertad pierden la facultad de hablar o, al menos, la perturban gravemente.
"Aunque el diálogo es el medio más común y universal de comunicarse entre las personas para intercambiar ideas, afectos y experiencias, no es el único acto de comunicación lingüística hablada. En ocasiones, se utiliza el monólogo para comunicar a un auditorio, más o menos numeroso, acontecimientos y hechos propios o ajenos, reales o imaginario; los resultados de un trabajo o una investigación; los conocimientos, reflexiones y experiencias sobre determinado asunto, o la descripción de una persona, un animal, un lugar o un objeto.
"En muchas ocasiones, los diferentes niveles de uso y pronunciación, y, en el caso concreto de la lengua española, las hablas nacionales, locales y dialectales de los países hispanohablantes y, en algunos casos, la coexistencia con otras lenguas maternas -catalán, gallego y vascuence, en España; guaraní, en Paraguay; quechua, en Perú, o tagalo e inglés, en Filipinas- dificultan la comprensión y la expresión oral que, además, se ve obstaculizada por problemas de distinto origen:
  • Factores externos a los interlocutores: el lugar donde se desarrolla el acto comunicativo, el ambiente, los ruidos, etc.
  • Factores internos a los interlocutores: las emociones que experimentan, sus problemas personales o las tensiones que se producen entre ellos durante los actos comunicativos.
  • Factores lingüísticos: la falta de capacidades lingüísticas del emisor para expresrse y del receptor para comprender, debido al vocabulario pobre o impreciso y a la sintaxis deficiente de alguno o de ambos interlocutores; a la pronunciación incorrecta, el empleo inadecuado del tono de voz, las entonaciones o el ritmo de las frases, a los gestos y mímicas exagerados o en desacuerdo con lo que dice, al abuso de estribillos y muletillas, a la falta de orden lógico en las secuencias temporales y espaciales de carácter objetivo, etc., del emisor, y a la falta de capacidad para escuchar con atención y respeto del receptor.
"Por tanto, hablar bien consiste en emplear el nivel o registro de lengua apropiado a cada situación de comunicación, utilizando el vocabulario preciso, respetando las reglas sintacticas, pronunciando correctamente con las entonaciones apropiadas para transmitir los estados de ánimo, emociones, intenciones, etc., adecuando gestos y mímicas a lo que se dice para expresar con claridad y un orden lógico y coherente  lo que se piensa, se quiere, se siente o se sabe de manera que lo entiendan quienes escuchan.  Y comprender bien consiste en escuchar con atención y respeto, sin interrumpir al que habla ni impedir que se exprese con libertad, sin dejarse llevar por las suspicacias  y la desconfianza o manteniendo actitudes contrarias a lo que dice, debidas a prejuicios, diferencias de educación y cultura o experiencias contrarias".
* Tomada de SÁNCHEZ PÉREZ, ARSENIO (2010). Español 1. México: CENGAGE, pp. 4-6.

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